• El comercio autónomo asturiano ha perdido más de 1.800 afiliados desde 2021, un 11,5%
  • UPTA alerta del impacto que la desaparición del pequeño comercio tendrá en el medio rural y en los municipios de menor dimensión

Oviedo, 16 septiembre de 2026.- El Observatorio Económico del Trabajo Autónomo de UPTA España alerta de la profunda transformación que puede sufrir el mapa comercial de Asturias durante la próxima década. A tenor de los datos disponibles y de mantenerse la evolución registrada en los últimos años, el Principado podría perder más de 4.500 trabajadores autónomos del comercio hasta 2036.

El cambio ya está en marcha. Asturias cerró 2021 con 15.675 trabajadores autónomos en comercio y reparación, mientras que al finalizar 2025 quedaban 13.868. En apenas cuatro años se han perdido 1.807 autónomos, un 11,5% del total.

La evolución es significativamente más negativa que la registrada en el conjunto del país. Durante el mismo periodo, España ha pasado de 772.234 a 716.637 autónomos del comercio, una reducción del 7,2%. La caída acumulada en Asturias supera, por tanto, en más de cuatro puntos porcentuales la media nacional.

De mantenerse el ritmo observado durante estos años, Asturias podría perder alrededor de 4.500 autónomos del comercio durante la próxima década, situándose en el entorno de los 9.300 afiliados en 2036.

Para UPTA, estas cifras anticipan un cambio estructural del modelo comercial asturiano, con consecuencias económicas, sociales y territoriales especialmente importantes por el peso que el comercio de proximidad mantiene fuera de los principales núcleos urbanos.

El comercio rural, especialmente expuesto

La pérdida de comercio de proximidad adquiere una dimensión especialmente preocupante en Asturias por la dispersión de la población y el papel que los pequeños negocios desempeñan en numerosos concejos.

Fuera de las principales áreas urbanas, el comercio no representa únicamente una actividad económica. Tiendas de alimentación, pequeños establecimientos y otros negocios de proximidad forman parte de la red de servicios que permite mantener la vida cotidiana en pueblos y núcleos de menor población.

Por eso, cada cierre tiene consecuencias que van mucho más allá de la pérdida de una actividad económica. En muchos concejos puede significar también la desaparición de un servicio y obligar a sus habitantes a desplazarse a otras localidades para cubrir necesidades básicas.

La reducción del comercio de proximidad amenaza con alimentar un círculo especialmente peligroso: menos comercio significa menos servicios; menos servicios reducen la calidad de vida y dificultan el mantenimiento de población; y la pérdida de habitantes disminuye, a su vez, las posibilidades de supervivencia de los negocios que permanecen abiertos.

Para UPTA, combatir la despoblación y garantizar el futuro del medio rural asturiano exige también preservar la actividad económica que permite mantener vivos sus pueblos y concejos.

El pequeño comercio pierde terreno y los grandes operadores crecen

La situación de Asturias se produce dentro de una transformación mucho más amplia del modelo comercial español. Mientras España perdió 55.597 autónomos del comercio entre 2021 y 2025, las grandes estructuras comerciales continuaron aumentando su capacidad de venta. La gran distribución alcanzó una facturación agregada superior a los 50.000 millones de euros, con un crecimiento del 4,75%, y sumó 222 nuevos establecimientos.

Al mismo tiempo, el comercio electrónico en España ha pasado de superar los 57.700 millones de euros de facturación en 2021 a más de 114.800 millones en 2025. En apenas cuatro años, el canal digital prácticamente ha duplicado su volumen de negocio mientras desaparecían decenas de miles de trabajadores autónomos del comercio. El resultado es un mercado con menos pequeños operadores independientes y un peso cada vez mayor de las grandes estructuras comerciales y de los canales digitales.

Para UPTA, España no se enfrenta únicamente a la desaparición de miles de pequeños negocios. Está cambiando quién vende, dónde se vende y qué operadores concentran una parte cada vez mayor del mercado, una transformación especialmente preocupante en Asturias por el papel económico y social que desempeña el comercio de proximidad en buena parte del territorio.

Un modelo comercial que también ha cambiado nuestras ciudades

Durante las últimas décadas se ha producido también una profunda transformación del modelo comercial y urbanístico. La expansión de grandes complejos comerciales en las periferias ha concentrado en un mismo espacio comercio, restauración, ocio, entretenimiento y grandes zonas de aparcamiento, generando una enorme capacidad de atracción de consumidores.

Una parte importante de la actividad comercial y del ocio se ha desplazado así fuera de las calles y barrios tradicionales, mientras el pequeño comercio ha tenido que competir con estructuras capaces de concentrar prácticamente toda la experiencia de consumo en un único espacio.

A este proceso se suma el fuerte crecimiento del comercio electrónico. El resultado comienza a ser visible tanto en las ciudades como en los concejos de menor dimensión: menos establecimientos independientes y una progresiva concentración del consumo en grandes operadores y canales digitales.

Para el presidente de UPTA España, Eduardo Abad, “los datos son demoledores. Asturias ha perdido más de uno de cada diez autónomos del comercio en apenas cuatro años. Si no somos capaces de cambiar esta tendencia, podemos encontrarnos dentro de una década con más de 4.500 pequeños comerciantes menos. Durante años lo moderno fue llevar comercio, restauración y ocio a grandes complejos en las periferias. Creamos auténticos parques temáticos del consumo y vaciamos de actividad nuestras calles y barrios. Ahora estamos pagando las consecuencias.”

Abad alerta especialmente del impacto en el medio rural: “Cuando cierra un comercio en un pueblo o en un pequeño núcleo de Asturias muchas veces desaparece también un servicio. No podemos hablar de combatir la despoblación mientras dejamos desaparecer la actividad económica que permite mantener vivos nuestros concejos. Esto sí debe ser una prioridad: salvar el comercio de nuestros barrios, de nuestras calles y de nuestros pueblos. Asturias no puede resignarse a perder más de 4.500 autónomos del comercio durante la próxima década”.